Las víctimas, los niños

Las familias y los niños, primeras víctimas de las luchas armadas.

Tomadas como rehenes dentro del conflicto colombiano, las poblaciones rurales se encuentran ante la imposibilidad de explotar su parcela de tierra, lo único que les queda es la posibilidad de huir a las ciudades abandonándolo todo, dejando muy seguramente, un hijo o hija que se unirá a los grupos combatientes.
Hoy, esos millares de familias se asientan a los bordes de las grandes ciudades, en casas de latas, palos y cartón, aisladas y desposeídas, en un ambiente desconocido, deben luchar contra el hambre, la enfermedad y el rechazo de las poblaciones locales. Por esto, generalmente sumidos en si mismos, huyendo a la estrechez del hogar y a la desesperación de los padres, los niños se arrastran en búsqueda de comida o empleo. Reduciéndose su existencia a la más simple expresión: Sobrevivir. Otros, son reclutados voluntariamente o a la fuerza en la guerrilla o en las milicias paramilitares, no tiene mejor suerte, Si ellos tiene la oportunidad de ser alimentados, no dejan de conocer la violencia, el sufrimiento, el terror, el agotamiento, las humillaciones, para ellos sobrevivir se resume en una simple expresión: Matar.

La urgencia de la reinserción: Una acción integral.
Es ahora que es necesario actuar, ocuparse de los cuerpos, curar los corazones, alimentar los espíritus, y preparar el futuro.
La OBCI aporta su ayuda a los jardines infantiles que acogen a los pequeños de las familias desplazadas. Apoya también los centros de recuperación encargados de la reinserción social de jóvenes desertores de la insurrección o capturados por el ejército. La acción debe ser integral ya que es necesario antes que todo dar alimento, salud y techo, muchos de esos jóvenes y sus familias necesitan de acompañamiento psicológico, las secuelas dejadas por la violencia son infinitamente profundas.
La OBCI y sus colaboradores colombianos tiene la plena convicción que impregnadoles de los valores fundamentales, donándoles una educación adecuada y preparándolos para ejercer un oficio, hasta los jóvenes más desamparados podrán finalmente abrirse otras perspectivas.
! Ser acogidos y amados vuelve a dar vida a estos muchachos!
Ser aceptados y sentirse útiles en el seno de una comunidad los convencerá de su derecho a existir.