La primera infancia

Semilla del “gaminismo” , la prevención comienza en la cuna

ADEMÁS DE LA PROTECCIÓN DE LOS PEQUEÑOS, LOS JARDINES INFANTILES PERMITEN COLMAR LAS FALTAS EN CUANTO HIGIENE, NUTRICIÓN Y EDUCACIÓN PARENTAL.

En los medios menos favorecidos el esquema familiar colombiano es muy a menudo monoparental. Cuando el padre desaparece la mujer debe luchar sola para hacer sobrevivir a la familia. Lo que le deja poco (o nada) de tiempo para dedicarse a sus hijos.

MISERIA Y ABANDONO

El problema de la guardería es crucial. Al dejarlos sin vigilancia en alojamientos precarios los pequeños son victimas de accidentes. Ante la falta de estructuras adecuadas las madres se agrupan dejando sus hijos en lo que ellas llaman “guarderías” que son en el fondo unos tugurios oscuros indeterminados donde una veintena de niños queda al cuidado de una de ellas llamada “madre comunitaria” muy seguramente sin ninguna educación. Esto tiene una sola ventaja al menos reciben de comer.

AYUDAR A LAS MAMAS, PROTEGER A LOS PEQUEÑOS

Actualmente la OBCI sostiene una decena de Jardines infantiles en lugares especialmente miserables den Bogotá, Armenia, Titiribí y Villavicencio así como en la región de Armero donde esta presente desde 1985.
Las infraestructuras son mejoradas y las monitoras son remuneradas para ayudarles a las madres en materia de higiene y de alimentación infantil. Entorno de los jardines infantiles los asistentes sociales organizan para las mamas el aprendizaje de pequeños oficios: Peluquería, costura, cocina, confitería y manejo de micro-empresas. Hoy numerosas de ellas cuelgan en su taller un diploma recientemente adquirido. Esas empresas son un real éxito y sus ganancias permiten mejorar sustancialmente la alimentación familiar.